Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Articles relacionats. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Articles relacionats. Mostrar tots els missatges

5 de gener del 2013

Ensenyar intel·ligècia emocional als nens i nenes





Com s'ha de forjar la intel·ligència emocional dels nens? Descobreix l'aprenentatge d'habilitats socials i la importància del contacte, tan del pare com de la mare, que proposa el doctor Estrivill.


24 de desembre del 2012

El niño pequeño



Helen Buckley


Una vez un niño pequeño fue a la escuela. Era bastante pequeño y era una escuela bastante grande. Pero cuando el niño pequeño descubrió que podía entrar a su salón desde la puerta que daba al exterior, estuvo feliz y la escuela ya no parecía tan grande.
Una mañana, luego de haber estado un tiempo en la escuela, la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. ¡Qué bueno!, pensó el pequeño. Le gustaba hacer dibujos. Podía hacerlos de todas clases: leones y tiburones, pollos y vacas, trenes y barcos; y sacó su caja de crayones y empezó a dibujar.
Pero la maestra dijo: ¡Esperen!, aún no es tiempo de empezar y esperó a que todos estuvieran listos. Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar flores. ¡Qué bien!, pensó el pequeño, le gustaba hacer flores y empezó a hacer unas flores muy bellas con sus crayones rosados, naranjas y azules.
Pero la maestra dijo: ¡Esperen!, yo les enseñaré cómo. Y era roja, con el tallo verde. Ahora, dijo la maestra, ya pueden empezar. El pequeño miró la flor que había hecho la maestra, luego vio la que él había pintado, le gustaba más la suya, mas no lo dijo. Sólo volteó la hoja e hizo una flor como la de la maestra. Era roja, con tallo verde.
Otro día, cuando el pequeño había abierto la puerta desde afuera, la maestra le dijo: “hoy vamos a hacer algo con arcilla”. ¡Qué bien!, pensó el pequeño, le gustaba la arcilla. Podía hacer toda clase de cosas con la arcilla: empezó a estirar y revolver su bola de arcilla.
Pero la maestra dijo: ¡Esperen, aún no es tiempo de empezar! Y esperó a que todos estuvieran listos. Ahora, dijo la maestra, vamos a hacer un plato. ¡Qué bien!, pensó el pequeño. Le gustaba hacer platos y empezó a hacer algunos de todas formas y tamaños. Entonces la maestra dijo, ¡Esperen!, yo les enseñaré cómo. Y les enseñó cómo hacer un solo plato hondo. Ahora, dijo, ya pueden empezar.
Y muy pronto, el pequeño aprendió a esperar y a ver y a hacer cosas iguales, y muy pronto no hacía cosas de él solo.
Luego sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra ciudad y el pequeño tuvo que ir a otra escuela. Esta escuela era más grande que la otra y no había puerta del exterior hacia el salón. Tenía que subir grandes escalones y caminar un corredor grande para llegar a su salón.
Y el primer día que estuvo allí, la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. ¡Qué bien!, pensó el pequeño y esperó a que la maestra le dijera qué hacer. Pero la maestra no dijo nada, solo caminaba por el salón. Cuando llegó con el niño, le dijo: “¿No quieres hacer un dibujo?”, “Sí”, contestó el niño, “¿Qué vamos a hacer?”. No sé hasta que lo hagas, dijo la maestra. “¿Cómo lo hago?”, preguntó el niño. “Como quieras”, dijo la maestra. “¿Cualquier color?”, preguntó el niño. “Cualquier color”, dijo la maestra. “Si todos usaran los mismos colores, ¿cómo sabría yo quién hizo qué y cuál era cuál?”. “No sé”, contestó el niño y empezó a hacer una flor roja con un tallo verde.

1 de desembre del 2012

Article sobre el control de les emocions dels infants

salud / 09/04/12

 
Cuando a los niños no se les enseña a controlar su enojo o ira, podrían en el futuro ser incapaces de manejar de manera adecuada sus emociones, lo que finalmente se traduce en conductas como agresión física y verbal, hostigamiento psicológico o exclusión social.

Benilde García Cabrero, de la Facultad de Psicología de la UNAM, advierte lo anterior, y afirma que las manifestaciones de violencia tienen un importante componente emocional.

En los niños, explica la profesora, la ira es una emoción básica, normal y adaptativa porque les sirve, por ejemplo, para llamar la atención de los padres y externar necesidades. Los berrinches, tensión o el llanto indican una frustración que la produce. Si sólo se evitan oreprimen (esto depende de las circunstancias, con qué magnitud se presentan y las consecuencias), les puede generar falta de control,  que más tarde podría derivar en enfermedades psicosomáticas e involucrarlos en situaciones delictivas.

Ante una frustración, la forma como los progenitores modelan y apoyan al niño es trascendental en el proceso de afrontamiento; si se hace de manera correcta, aprenderá a distraerse, calmarse o involucrarse en una actividad alternativa como una forma de regulación, señala la especialista en psicología educativa.

La capacidad de control, uno de los mecanismos básicos para poder manejar las emociones, es condicionada por la manera en que los adultos han enseñado a los menores a gestionarla. Ello incluye aspectos como la simpatía y la empatía; ser empáticos permite que desarrollen conductas pro-sociales, de ayuda y cuidado hacia los demás, destaca García Cabrero.

"Debemos ayudar a los infantes y adolescentes agresores a saber cómo manejar el enojo, a darse cuenta de por qué incurren en ese sentimiento, qué lo detona, en qué situaciones, cómo lo descargan, qué sienten antes, durante y después, qué manifestaciones fisiológicas presentan y cómo, a través de estrategias asertivas del manejo, pueden aprender no sólo a controlarse, sino a sentir empatía por el otro", puntualiza la académica de la UNAM. Fuente: UNAM Imagen: naturemoms

 MUY INTERESANTE