5 de gener del 2013

Un joc per ensenyar a identificar les emocions

Com conèixer les emocions que dirigeixen la conducta dels nens i nenes 

Quan dos germans o amics discuteixen, no es posen d'acord i es falten al respecte, necessiten veure reflectit d'alguna manera, el mal que han pogut causar a l'altra persona amb el seu comportament.

Els nens han d'entendre, que si insulten a un amic, el problema no és que està malament insultar sinó que aquestes paraules fan malbé els sentiments del seu amic i el mateix si es peguen, el problema no és que no s'han de pegar, sinó que no hi ha res que justifiqui la violència i que no es pugui resoldre d'altres maneres.Quan ens trobem amb dos nens que no s'aconsegueixen entendre, és el nostre moment d'or per ensenyar habilitats comunicatives i recursos per resoldre les seves diferències de forma adequada. Quan aconseguim calmar l'ambient i atreure l'atenció dels nens, farem servir la caixa d'emocions que consisteix que cada un introdueixi en la seva caixa, una imatge del que l'altra persona li ha fet sentir.

Recurs educatiu: la meva caixa d'emocions

Quan cada un ha introduït en la seva caixa d'emocions la cara que millor descriu el que l'altra persona li ha fet sentir, s'intercanviaran les caixes i així podran descobrir el que ells han causat amb el seu comportament en l'altra persona. A través d'aquesta activitat, tenen l'oportunitat de reconciliar i reflexionar sobre els fets per fer-se càrrec del dany que han produït:

    Què puc fer la propera vegada que senti que vaig a explotar?
    Potser m'he de disculpar ...
    Cada un ha de cedir en alguna cosa, en que he de cedir jo?
    Potser podem canviar de joc i així no discutim tant ....
     Etc

Un exemple per a utilitzar la caixa d'emocions

Dos nens de 4 anys s'enfaden perquè tots dos volen fer uns xuts, un d'ells decideix que com és seu l'hi porta i ja no vol jugar més. L'altre no està d'acord i segueix jugant fins que el propietari de la pilota s'enfada tant que li dóna una puntada.

En aquests moments, l'adult intervé consolant el nen ferit i quan aconsegueix calmar, entenent que el nen que ha agredit no és un nen dolent sinó un nen que ha fet una mala gestió de les seves emocions, l'aparta del grup i li parla amb fermesa i contundència: Miguel, la reacció que has tingut no ha estat bé, has danyat al teu amic. Abans de colpejar, només tenies una cosa que fer, controlar el teu enuig però en haver deixat solta teva ràbia, tens dues coses pendents: arreglar les destrosses de la teva ràbia i disculpar-te per ella.

Més tard, quan hàgim calmat l'ambient i els dos nens estiguin receptius, traiem el joc de la caixa d'emocions i els donem a triar una cara que reflecteixi com s'han sentit amb el comportament del seu amic. Quan cadascú descobreixi la seva emoció, podrem parlar de com viure el nostre proper entrenament.

Ensenyar intel·ligècia emocional als nens i nenes





Com s'ha de forjar la intel·ligència emocional dels nens? Descobreix l'aprenentatge d'habilitats socials i la importància del contacte, tan del pare com de la mare, que proposa el doctor Estrivill.


Un conte de Jorge Bucay

La isla de las emociones


Hubo una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, por supuesto, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio… Todos estaban allí.
A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila y hasta previsible. A veces la Rutina hacia que el Aburrimiento se quedara dormido, o el Impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Conveniencia lograban aquietar el Descontento.
Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento llamó a reunión. Cuando la Distracción se dio por enterada y la Pereza llegó al lugar del encuentro, todos estuvieron presentes. Entonces, el Conocimiento dijo:
–Tengo una mala noticia para darles: La isla se hunde.
Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:
–¡No, cómo puede ser! ¡Si nosotros vivimos aquí desde siempre!
El Conocimiento repitió:
–La isla se hunde.
–¡Pero no puede ser! ¡Quizá estás equivocado!
–El Conocimiento casi nunca se equivoca –dijo la Conciencia dándose cuenta de la verdad–. Si él dice que se hunde, debe ser porque se hunde.
–¿Pero qué vamos a hacer ahora? –se preguntaron los demás.
Entonces, el Conocimiento contestó:
–Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sugiero que busquen la manera de dejar la isla… Construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla desaparecerá con ella.
–¿No podrías ayudarnos? –preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
–No –dijo el Conocimiento–, la Previsión y yo hemos construido un avión y en cuanto termine de decirles esto volaremos hasta la isla más cercana.
Las emociones dijeron:
–¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros?
Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de polizón al Miedo, que como no es zonzo ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero… Todas… salvo el Amor.
Porque el Amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:
–Dejar esta isla… después de todo lo que viví aquí… ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ahh… compartimos tantas cosas…
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio para irse, el Amor se subió a cada árbol, olió cada rosa, se fue hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacerlo en otros tiempos. Tocó cada piedra… y acarició cada rama…
Al llegar a la playa, exactamente desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor:
“Quizá la isla se hunda por un ratito… y después resurja… ¿por qué no?”
Y se quedó durante días y días midiendo la altura de la marea para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible…
La isla se hundía cada vez más…
Sin embargo, el Amor no podía pensar en construir, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería.
Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande, y que aun cuando se hundiera un poco, siempre él podría refugiarse en la zona más alta…
Cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él.
Así que, una vez más, tocó las piedritas de la orilla… y se arrastró por la arena… y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa que otrora fue enorme…
Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le gustaba, era la más elevada…
Y la isla se hundía cada día un poco más…
Y el Amor se refugiaba cada día en un espacio más pequeño…
–Después de tantas cosas que pasamos juntos… –le reprochó a la isla.
Hasta que, finalmente, sólo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua.
Recién en ese momento el Amor se dio cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la Tierra…
Caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el Amor se dirigió a la bahía.
Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos.
Desde allí podría ver pasar a sus compañeros en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguno de sus compañeros lo comprendiera y lo llevara.
Buscando con los ojos en el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. La Riqueza se acercó un poquito a la bahía.
–Riqueza, tú que tienes un barco tan grande, ¿no me llevarías hasta la isla vecina? Yo sufrí tanto la desaparición de esta isla que no pude fabricarme un bote…
Y la Riqueza le contestó:
–Estoy tan cargada de dinero, de joyas y de piedras preciosas, que no tengo lugar para ti, lo siento… –y siguió su camino sin mirar atrás.
El Amor se quedó mirando, y vio venir a la Vanidad en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florecitas de todos los colores. Llamaba muchísimo la atención.
El Amor se estiró un poco y gritó:
–¡Vanidad… Vanidad… llévame contigo!
La Vanidad miró al Amor y le dijo:
–Me encantaría llevarte, pero… ¡tienes un aspecto!… ¡estás tan desagradable… tan sucio y tan desaliñado!… Perdón, pero creo que afearías mi barco––y se fue.
Y así, el Amor pidió ayuda a cada una de las emociones. A la Constancia, a la Sensualidad, a los Celos, a la Indignación y hasta al Odio. Y cuando pensó que ya nadie más pasaría, vio acercarse un barco muy pequeño, el último, el de la Tristeza.
–Tristeza, hermana –le dijo–, tú que me conoces tanto, tú no me abandonarás aquí, eres tan sensible como yo… ¿Me llevarás contigo?
Y la Tristeza le contestó:
–Yo te llevaría, te lo aseguro, pero estoy taaaaan triste… que prefiero estar sola –y sin decir más, se alejó.
Y el Amor, pobrecito, se dio cuenta de que por haberse quedado ligado a esas cosas que tanto amaba, la isla iba a hundirse en el mar hasta desaparecer.
Entonces se sentó en el último pedacito que quedaba de su isla a esperar el final…
De pronto, el Amor escuchó que alguien chistaba:
–Chst-chst-chst…
Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote de remos.
El Amor se sorprendió:
–¿A mí? –preguntó, llevándose una mano al pecho.
–Sí, sí –dijo el viejito–, a ti. Ven conmigo, súbete a mi bote y rema conmigo, yo te salvo.
El Amor lo miró y quiso explicar:
–Lo que pasó fue que yo me quedé…
–Yo entiendo –dijo el viejito sin dejarlo terminar la frase–, sube.
El Amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla.
No pasó mucho tiempo antes de ver cómo el último centímetro que quedaba a flote terminó de hundirse y la isla desaparecía para siempre.
–Nunca volverá a existir una isla como ésta –murmuró el Amor, quizá esperando que el viejito lo contradijera y le diera alguna esperanza.
–No –dijo el viejo– como ésta, nunca.
Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor comprendió que seguía vivo. Se dio cuenta de que iba a seguir existiendo.
Giró sobre sus pies para agradecerle al viejito, pero éste, sin decir una palabra, se había marchado tan misteriosamente como había aparecido.
Entonces, el Amor, muy intrigado, fue en busca de la Sabiduría para preguntarle:
–¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó… Todos los demás no comprendían que me hubiera quedado sin embarcación, pero él me ayudó, él me salvó y yo ni siquiera sé quién es…
La Sabiduría lo miró a los ojos largamente y dijo:

-El que te salvó, Amor, es el Tiempo.


Él es el único que siempre es capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir. El único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse.

3 de gener del 2013

Caputxeta 2.0

Huki Fru

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First of the year (Equinox). SKRILLEX

Sonny John Moore (15 de gener de 1988, Los Angeles, Califòrnia), més conegut com a Skrillex, és un productor de música electrònica del gènere electro house, dubstep i glitchstep, a més a més d’haver sigut vocalista de la banda de post-hardcore From First to Last, entre els anys 2004 i 2007.

Com a productor, destaca la implementació d’ Ableton Live. Al novembre del 2011, Skrillex fou nominat a cinc categories dels Premis Grammy, dels quals en va guanyar tres, Millor Remix per «Cinema» per a Benny Benassi, Millor gravació de Dance per «Scary Monsters and Nice Sprites» i Millor Àlbum.


28 de desembre del 2012

5 tècniques per a reduir l'estrés infantil

L'estrès, és un patiment cada vegada més comú en els nens, ja sigui per pressió social, problemes escolars o a casa. Per tal de poder canalitzar aquestes emocions et recomanem cinc tècniques:



Relaxa't!


1. Estiramient.
La idea és estendre progressivament una part del teu cos, allargant al màxim. Mantingues està postura durant uns segons i després afluixa suaument aquesta part del cos. Veuràs que et sentiràs molt millor.

2. Exercici
Un remei infal·lible per acabar amb l'estrès és que li diguis sí a la pràctica esportiva. Salteu a jugar amb els amics, munta bicicleta, corre, patina i / o juga futbol.

3. Yoga.
És una disciplina bàsica per millorar la qualitat de vida de totes les persones i si la realitzes des de ben petit, t'ajudarà a prendre millors decisions, a controlar els moments d'ira, enuig, frustració, etc.

4. Musicoterapia.
Aquesta tècnica, farà que tinguis un equilibri emocional i a generar majors pensaments positius, a més, et proporciona un estat de pau i depenent del tipus de música que escoltis, t'ajudarà a accelerar el teu procés d'aprenentatge i concentració.

5.Meditació.
Respirar i imagina que estàs en un lloc tranquil i ple de llum, millorarà el seu rendiment físic i emocional. 15 minuts al dia, marcaran la diferència. La clau és que els pares o un mestre d'aquesta filosofia, orienti al petit per poder aconseguir-ho.